Mido, al rescate de su Zamalek

Para el novato técnico egipcio Mido, el Zamalek de El Cairo podría convertirse en el trampolín de una carrera de entrenador en el fútbol europeo, al igual que anteriormente ocurrió con su carrera de jugador. El altísimo delantero, cuyos atributos físicos y su acierto antes las porterías rivales lo llevaron a competir en Europa, tenía 17 años cuando abandonó el club blanco para fichar por el Gante belga, el principio de un viaje de 13 años y 11 clubes diferentes por las ligas del viejo continente.

Mido se retiró prematuramente de los terrenos de juego a la edad de 30 años, pero nunca se ha alejado realmente del fútbol. El egipcio dejó patente su sabiduría táctica durante un breve paso por los platós como comentarista televisivo, lo que llevó al club de su juventud, el Zamalek, a contratarle en un intento por salir de una mala racha de resultados. “Había planeado hacerme entrenador cuando colgara las botas. El plan era trabajar de comentarista de televisión durante el primer año de mi retiro mientras me sacaba las licencias necesarias”, explicó a fifa Mido, convertido en el entrenador egipcio más joven de la historia cuando se hizo cargo del Zamalek en enero.

Asegura que su época ante las cámaras estaba destinada a contribuir a hacer realidad sus ambiciones en los banquillos, aunque estas últimas se han colmado sorprendentemente deprisa. “Esperaba aprovechar al máximo la experiencia de analista de fútbol, que me otorgó la posibilidad de seguir muy de cerca a los entrenadores de Europa y observar su trabajo, sus decisiones técnicas durante los partidos y la forma en la que armaban sus plantillas. Además, sentarme en una sala cada semana junto a algunas leyendas, como Kevin Keegan, para hablar de fútbol me ha resultado enormemente beneficioso. Había planeado seguir haciéndolo un año más, pero el Zamalek lo cambió todo”.

Favorito de la afición
La aventura europea en una etapa tan temprana de su carrera resultó decisiva para que, en su país, a Mido se le considerara una gran estrella. Pese a los altibajos por los que pasó, entre los que figuran estancias en grandes clubes como el Ajax de Ámsterdam o el Tottenham Hotspur truncadas demasiado pronto por los problemas físicos, aprendió mucho de aquella experiencia, todo un bagaje que ahora, según él declara, puede llevarlo a lo más alto en su nuevo cometido. “Mi objetivo es entrenar en un club europeo de primera fila. La experiencia que estoy acumulando en el Zamalek me ayudará mucho, porque estoy trabajando en medio de circunstancias muy difíciles. Si tengo éxito aquí pese a la presión a la que nos vemos sometidos, cualquier trabajo posterior me resultará muy fácil y me despejará el camino hacia Europa”, aseguró.

Aunque Mido pasó poco tiempo en el Zamalek durante las dos veces que perteneció a la entidad como jugador, incluida una infructuosa estancia al final de su carrera, los incondicionales del club sienten auténtica adoración por él, e incluso los sentimientos de Mido por el Zamalek se asemejan más a los de un acérrimo seguidor. Las gradas bullen de emoción desde que el antiguo canterano sustituyó a Helmi Toulan en el banquillo, con la esperanza de que el nuevo técnico consiga limpiar las telarañas y la tristeza de un equipo que busca desesperadamente el triunfo y que, desde 2002, ha perdido ya cinco finales de la Liga de Campeones de la CAF.

Los primeros signos parecen prometedores. El Zamalek está desplegando un fútbol ofensivo muy atractivo, con jugadas muy bien ejecutadas tanto en la construcción del juego como a balón parado. “Guus Hiddink y Louis van Gaal son dos entrenadores a los que admiro, y me encantaría que mis equipos hicieran el tipo de fútbol que ofrecen los suyos. Estoy tratando de introducir ese estilo en Egipto, y la gente ya está comprobando que el ritmo del Zamalek ha mejorado notablemente”, comentó Mido. “Tratamos de situarnos más cerca de Europa por la forma en la que jugamos. Sin embargo, necesitaremos tiempo para conseguirlo. Debemos montar toda la estructura de las categorías juveniles y absoluta”.

Mido ha recibido los elogios de muchos jugadores del Zamalek, algunos de los cuales corrieron a la línea de banda para abrazarlo justo después de haber marcado goles en los últimos partidos, lo que demuestra el carisma que el entrenador posee. El ex artillero del Marsella y del AS Roma está convencido de que su juventud puede suponer una gran ventaja, pero sólo si maneja bien la situación. “Debo mantener una relación equilibrada con los jugadores, que tienen que diferenciar entre el Mido amigo, que creció con ellos, y el Mido entrenador, obligado a tomar decisiones por el bien del equipo”, explicó. “He conseguido alcanzar ese equilibro. Mi relación con todos los jugadores se basa en el respeto mutuo”.

Una enorme tarea
Mido tiene entre manos una tarea de enormes proporciones. Se ha convertido en entrenador de un club asediado por los problemas económicos y por la inestabilidad del fútbol egipcio. El año pasado, el Zamalek se vio obligado a deshacerse de varias de sus figuras, incluido el extremo Mahmoud Abdel-Razeq “Shikabala”, quien fichó por el Sporting de Lisboa tras una discusión con la entidad.

Mido tiene la intención de confiar en los juveniles para reforzar el equipo y sortear la crisis por la que atraviesa el Zamalek. “No tengo problemas por trabajar con un presupuesto limitado para fichajes. Sobre todo quiero promocionar a más jugadores de la cantera”, manifestó Mido, quien debutó con los profesionales del Zamalek a la edad de 17 años en 2000.

“Pero cuesta mucho sacar lo mejor de unos hombres que no cobran sus salarios. Y la Junta Directiva trabaja con empeño por resolver el problema, pero actualmente sigue siendo una misión muy complicada”.

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